EnREDados: Profesores e Internet
Un nuevo mundo:
Desde siempre, las personas hemos tenido la posibilidad de repartir nuestro tiempo en dos ámbitos distintos:
1. El mundo real: Tangible y de naturaleza física. Es nuestro entorno por excelencia, el lugar donde desarrollamos las actividades para satisfacer nuestras necesidades. En esta dimensión:
* Las cosas están separadas en el espacio y por eso nos lleva un tiempo llegar hacia ellas
* Las personas debemos hacernos responsables de las acciones que aquí desarrollamos.
2. El mundo imaginario: Intangible y de naturaleza mental. Es nuestro entorno intrapersonal e íntimo. Allí reflexionamos, imaginamos y a veces experimentamos lo que luego haremos en el mundo real, por ejemplo cuando pensamos: ¿qué pasaría si....? Tiene características distintas al mundo real, pues:
* Podemos inventar nuevos mundos, con elementos que desafíen todas las ley mundo real
* Cualquier cosa es posible en este espacio
* Lo que hagamos no tiene consecuencias en el mundo real (mientras no lo dejemos salir de esta dimensión)
Ahora, hemos llegado a un momento en donde estos dos ámbitos nos quedan chicos. Se vuelven necesarios nuevos criterios. Por eso, el filósofo español, experto en cibernética: Javier Echeverría, sostiene que hemos descubierto un tercer mundo o una tercera dimensión:
3. El mundo del ciberespacio (o la cibersociedad)[1]: Intangible y de naturaleza “digital”, es un nuevo
entorno social donde se pueden desarrollar muchas de las actividades propias del mundo real, como: informar, comunicar, estudiar, trabajar, divertirse. Pero, tiene características propias, ajenas al ámbito real:
* No hay distancias, pues todo está inmediatamente a nuestro alcance, no gastamos tiempo en desplazarnos
* Tenemos a nuestra disposición mucha de la información del mundo; por lo menos una parte significativa, plural y también de actualidad
* Podemos comunicarnos con cualquier persona o entidad del mundo, mientras tenga presencia en el ciberespacio.
* Toda sensación y percepción está mediada por aparatos: pantallas, teclado, parlantes, micrófono, etc
* Al igual que en el mundo real las personas debemos hacernos responsables de nuestras acciones. Pero, sin embargo, no tenemos normativas fijas, seriamente estipuladas aún (ese tema da para varios posts más).
Por todo esto, no parece tan exagerada la expresión tan conocida de “revolución” cuando se habla del impacto que se produciría con la real masificación en el uso de Internet.
Y ¿Qué sucede con la presencia de este nuevo “mundo”, cuando lo analizamos desde el punto de vista educativo?
No es original la percepción de que los cambios tecnológicos avanzan casi a la par de la luz, mientras que los que transforman la educación marchan a paso de hombre.
La red-enciclopedia:
Dejando atrás los problemas surgidos por la escasez en recursos y formación del profesorado, entremos en el tema de la relación de los estudiantes con Internet.
Es muy común que frente a tareas con métodos de investigación, los resultados obtenidos sean compilaciones o -con mucha suerte- resúmenes de informaciones obtenidas en sitios Webs. Basta con poner en un buscador una palabra clave sobre el tema, hacer clic en el botoncito mágico de “Buscar” y ya tener más de la mitad de la tarea resuelta. En el mejor de los casos, se seleccionarán los lugares más atractivos, aquellos que brinden además de información textual, imágenes, gráficos, etc. Luego, resta imprimir y no mucho más. El trabajo estará listo para ser presentado.
Estamos frente a uno de las características más controversiales de la red: la variedad infinita de información que brinda, debido a la libertad absoluta de publicación. Sin dudas, una faceta que tiene enormes ventajas por un lado, pero también grandes dificultades. Internet nos puede proporcionar información y formación sobre cualquier tema, en cualquier momento y en cualquier lugar. Pero, por cierto, también ha motivado un replanteamiento de los derechos de autor. ¿Hasta que punto podemos utilizar libremente la información que encontramos al navegar?
Por otro lado, todos podemos producir y distribuir conocimientos (yo misma estoy publicando aquí apuntes que en otro caso hubieran terminado en la papelera). Muy a simple vista parecería ser la democratización del conocimiento llevada a la realidad. Pero no sirve de mucho ser tan simplista. No podemos dejar de reconocer la contracara, que surge al intentar respondernos ¿hasta dónde somos capaces de discernir criticamente que el contenido al que tenemos acceso es acertado y legítimamente confiable?
Es esa, justamente, una de las tareas más importantes de la educación actual El trabajo con la red, entonces, conlleva un nivel nuevo, abre caminos distintos para la reflexión, al trabajar sobre su propio análisis, mientras paralelamente, afrontamos su uso.
Mucho más que otro recurso
Si nos dedicamos a navegar la red, buscando enlaces relacionados con educación, encontraremos miles de sitios que podríamos clasificar a grandes rasgos en:
· Portales Educativos
· Páginas de Instituciones Educativas
· Páginas personales de Profesores
· Páginas de alumnos
· Foros de discusión sobre temas educativos
Hace ya varios años, cuando comenzaba a advertirse el potencial ofrecido por la creación de este nuevo “mundo”, aparecieron aplicaciones informáticas realizadas por profesionales de la educación que dedicaban su tiempo y esfuerzo a innovar en su labor docente. Sin embargo, eran vistas como novedades ocurrentes y estaban inmersas en el modelo convencional de educación, sin encontrarle un sentido en sí mismo, sino como recurso cooperativo, diseñado para alcanzar objetivos específicos.
Posteriormente fueron algunas empresas informáticas que vieron oportunidades de negocio en la creación de programas educativos. Éstas animaron a las editoriales a entrar en el mundo de las aplicaciones multimedia y así fue brindándose un cierto aire de “profesionalidad” a los recursos presentados. Ahora ya no era una simple ocurrencia, y se comenzaba a apreciar que las posibilidades que ofrecían parecían ser ilimitadas.
Finalmente, han sido las grandes corporaciones o administraciones públicas quienes han ido creando grandes portales en Internet que proporcionan contenidos y actividades.
En un principio, las páginas dedicadas al mundo educativo centraron todos sus esfuerzos en ofrecer una gran cantidad de contenidos teóricos y nada más: Internet = Enciclopedia.
A continuación, se valoró la necesidad de ofrecer, además, actividades y recursos: Internet = Centro de Recurso
Pero el último paso, hasta el momento, ha sido ver la necesidad de reflexionar sobre la introducción de las tecnologías como herramienta transformadora: Internet = nuevas posibilidades de acción y reflexión
Aún estamos dando este paso. Se trata de tomar conciencia de que cómo todo los procesos relacionados con la educación, los investigadores no pueden ser académicos que trabajan en un despacho sin contacto real con una clase. Las reflexiones deben partir de nosotros mismos. Es necesaria y urgente la capacitación, meternos de lleno en el terreno, haciendo y reflexionando sobre nuestras propias prácticas a la vez , pero también compartiéndolas, en este tercer ámbito.
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[1] Echevarría, Javier: “Las TIC en educación”. Revista Iberoamericana, Nº24, año 2001.
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Lecturas Recomendadas: Sociedad y nuevas tecnologías en el sigloXXI, Biblio 3W




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